18 jul. 2011

[Madrid] Nazis intentan reventar una protesta por la muerte del joven Ramón Barrios en un centro de internamiento


La familia y amigos de Ramón Barrios, el joven de 18 años fallecido el pasado día 8 en un centro de menores de la Comunidad de Madrid, han celebrado esta mañana una concentración para pedir justicia y que se sepa "la verdad" sobre la muerte del chico. La familia sostiene que cuando Ramón llegó al centro, unas horas antes de su muerte, estaba "perfectamente" y asegura que su cadáver presenta hematomas y arañazos. Exigen que se practique al cadáver una segunda autopsia -el avance de la primera apunta a una muerte natural por parada cardiorrespiratoria- y se quejan de que nadie les informó de la muerte del chico hasta pasadas 10 horas.

Un centenar de personas ha respondido a la llamada de la familia Barrios y se ha concentrado al mediodía a las puertas de la sede de Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor, dependiente de la Consejería de Presidencia y Justicia, en la calle Albasanz (distrito de San Blas, en el este de la capital). Cuatro días después de la muerte del chico, que aunque era mayor de edad cumplía una condena de 12 fines de semana por un hurto cometido cuando era menor, la consejera Regina Plañiol anunció la apertura de una investigación. Al tratarse de un edificio público, dos furgonetas de policía han vigilado la concentración de esta mañana. "No son centros de menores, son centros de exterminio" y "no son accidentes, son asesinatos", han coreado los manifestantes. De repente, media hora después de iniciarse la protesta, unos 25 cabezas rapadas se han presentado en el lugar con intención de reventarla. En la esquina con la calle Hermanos García Noblejas ambos grupos se han enfrentado verbalmente, porque la policía ha logrado mantenerlos a una distancia de unos 10 metros. Los cabezas rapadas han intentado burlar a los agentes dando la vuelta a la manzana, pero los han vuelto a interceptar.

Los neonazis gritaban "libertad para Josué", en referencia al soldado Josué Estébanez, condenado a 26 años de cárcel por apuñalar en un vagón del metro de Madrid al menor Carlos Palomino. ¿Qué relación tienen ambos sucesos? El abogado de la familia Barrios es Erlantz Ibarrondo, el mismo que el de la familia del joven antifascista, asesinado en 2007.

Los neonazis se han encontrado con los familiares de Ramón cuando salían de un juicio en los juzgados de lo penal, en la cercana calle de Julián Camarillo. Además, algunos de los amigos de Ramón y personas que han participado en la concentración llevaban camisetas de grupos de izquierda y de las brigadas antifascistas, aunque han asegurado que no conocían a Palomino y que no tenían nada que ver con el tema. La tensión, con insultos cruzados y hasta amenazas de muerte -"hijos de puta, os vamos a matar"-, ha durado apenas 10 minutos. Tras la gresca, la concentración de familiares ha continuado.

La familia de Ramón ha emitido un comunicado en el que exigen justicia para el joven, que se sepa qué ocurrió realmente y que no haya "más jóvenes torturados ni muertos en centros de internamiento para menores". En la nota, los firmantes explican que el joven ingresó el viernes 7 por la tarde en el centro Teresa de Calcuta de Brea del Tajo para cumplir el tercero de los 12 fines de semana de internamiento. Aseguran que el joven "no consumía estupefacientes" y que "las únicas drogas que tomaba, si acaso, eran algunos porros de hachís", pero "nunca drogas duras ni ningún tipo de fármaco, ni tan siquiera una triste cerveza".

Esto contradice la versión de la Consejería de Justicia, que sostiene que el joven llegó al centro en un estado de ansiedad "no del todo apto para su ingreso" que derivó ya entrada la noche en un paro cardiaco. La familia dice que "todo es de lo más sospechoso", ya que la muerte no fue comunicada a la familia, por tres miembros del centro -público pero de gestión privada-, hasta el mediodía del sábado, y que no pudieron ver el cadáver hasta el lunes.

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