10 ago. 2011

No hay nada que reformar

No soy tan ingenuo para creer que esto que yo estoy viviendo aquí sea algo excepcional… y dado que “los presos” no han nacido aquí sino que provienen de un contexto social muy concreto no busco los responsables directos “sólo” entre los carceleros asalariados y la administración carcerlaria que, en suma, reproducen a microescala la política y los desvalores del Sistena y su “Suciedad”. No hay nada que reformar; todo debe ser demolido hasta los cimientos. Se equivocan completamente quienes creen (o se imaginan) que mi radicalidad proviene de la indigestión de “utopías” y “teorías” varias, pues al fin y al cabo “mi radicalidad” se la debo al Sistema y su miserable Sociedad, o sea que si alguien quiere buscar a los responsables “teóricos” de mi radicalidad pueden empezar en los despachos de Instituciones Penitenciarias y dejar tranquilos a los poetas de la dinamita.

A mi nunca me han dejado indiferente los mendigos que llenan las metrópolis, los que embrutecidos de toda una vida de esclavitud asalariada terminan sus días refugiados en los hocios programados, el alcohol y/o las drogas, o quienes para sobrevivir venden sus cuerpos para satisfacer el placer de quienes pueden comprar cuerpos como si fuesen mercancías. Pero no ha sido toda esta legión de miserables y explotadxs lxs que me han insuflado la fuerza, inspiración y dignidad necesarias para combatir el sistema que genera todo esto, de eso se han encargado mis hermanos de lucha: unos fueron “bandidos” y otros fueron revolucionarios… esa es la diferencia fundamental entre la mayoría de “anarquistas” y yo, yo no necesito de “excusas” y “sujetos” revolucionarios para enfrentarme al Sistema. yo odio el Sistema porque él mismo me enseñó a odiarlo, y en este camino de guerra frontal contra el Sistema voy aprendiendo quienes son mis cómplices y quienes mis enemigos más allá de “ismos” y “conceptualizaciones”.

Gabriel Pombo Da Silva

Aachen, julio 2011

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