20 oct. 2010

Estudiantes, anarquistas y encapuchad@s en la Huelga General francesa


Según parece l@s jóvenes de las periferias francesas están empezando limitadas pero efectivas incursiones en las acciones llevadas a cabo durante las protestas contra la reforma del gobierno de Sarkozy. Ayer mismo, después de que varios de ellos cortaran el acceso a la ciudad universitaria de Nanterre, un especialista en asuntos de los que no tiene ni idea, un inspector académico, afirmaba que se temía que a los ya de por sí contundentes conflictos generados por la huelga se sume la rabia de las periferias y arda Francia como en el 2005:


"Eduard Rosselet, inspector académico de la región de Hauts-de-Seine, a la que pertenece la localidad de Nanterre, aseguró horas después de los incidentes, cuando la calle había vuelto a ser una avenida normal, que los jóvenes encapuchados que habían sembrado el caos esa mañana no pertenecían a ningún instituto de la ciudad, que no hacían huelga ni participaban en asambleas, que no estudiaban nada y que se habían sumado a la protesta con la única intención de violentar la manifestación. Esto es algo que teme el Gobierno de Sarkozy: que el movimiento estudiantil de oposición a la reforma de las pensiones prenda en las localidades de las periferias de las grandes ciudades francesas habitadas por jóvenes de barrios pobres de origen inmigrante dispuestos a todo y que en 2005, a base de quemar miles de coches por la noche en una revuelta descontrolada, imprevisible y violenta, sin jefes ni objetivo claro, originada por la muerte de unos compañeros que huían de la policía, colocó al Gobierno de Jacques Chirac contra las cuerdas."

Esta cita pertenece al periódico El País, que como toda porción de propaganda del sistema no puede quedarse sin criminalizar, en este caso a los estudiantes. El titular de la noticia afirma: "La revuelta estudiantil se radicaliza". El asunto ya es de vicio al meter en el mismo saco a los estudiantes y a los jóvenes de las Banlieues, para después separarlos. Y no contentos pasan de la contradicción a la innovación al dejar de llamar antisistema a los anarquistas que este sábado se enfrentaron a la policía. A los de aquí se les llama antisistema, a los de allá anarquistas. El palabro, que los mismos periodistas pusieron de moda aquí, en el estado español, está sirviendo para no definir a las cosas por su nombre.

Esperemos que lo que en realidad no es más que la juventud en general en rebelión, incluyendo a l@s de la periferia, a l@s estudiantes y a l@s anarquistas, sepan mantenerse en pie a pesar de las dificultades que se les presentan. Esperemos también que se comprendan en una misma lucha y que esta continúe tras estas protestas concretas. Esperemos que países europeos, como el nuestro, aprendan de revueltas sociales como la griega o la francesa donde l@s únic@s que diferenciaban entre estudiantes, anarquistas, antisistemas, trabajador@s, etc...fueron l@s periodistas.

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